La gran estafa. Teoría de las puertas giratorias
La teoría de las puertas giratorias La expresión inglesa revolving door (puerta giratoria), aplicada a la política viene a definir el cambio de papeles que se produce entre los políticos y los sectores afectados por la legislación que los políticos crean .
La teoría de las puertas giratorias, muy bien explicados en el documental La Gran Estafa del escritor y video-creador Simonfilm , viene a decir lo siguiente: los políticos a ganar la simpatía de los votantes y también para su propio beneficio, el gasto de dinero público en proyectos de gran calado (a menudo innecesarios y potencialmente ruinosos), utilizando para ello el dinero que aportan los ciudadanos a través de los impuestos y endeudándose con los principales bancos que crean el dinero de la nada (el dinero no es más que la deuda en la creación de dinero bancario). Este dinero va a parar manos de empresarios amigos , ya sean grandes empresas, constructores y entidades financieras, que diseñoan presupuestos sobrevalorados por todo tipo de artimañas financieras para hacer la operación legal. Cuando las cosas van mal los jueces destapan la corrupción y los responsables son juzgados con las mismas leyes que los políticos tienen el poder de crear, derogar o modificar . Cuando esto no es suficiente los magistrados que son coaccionados o comprados.
Los beneficiados de la sobrevaloración de las obras públicas conservan sus “comisiones” en los paraísos fiscales, donde, no contribuyen a las arcas del Estado, no produce ningún beneficio sobre el conjunto de la sociedad . En reconocimiento a la oportunidad de negocio brindada al político, este legislará a favor de los grandes bancos imposibilitando que se debilite su poder y los hace beneficiarios de la organización de rescate económico con la aprobación de las organizaciones internacionales como el FMI, el Banco Mundial o el Banco Central Europeo.
Estas operaciones generan finalmente un déficit público insostenible , que no es otra cosa que una gran deuda incurrida por un banco. El político vende la idea de que en el pasado hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y para resolver el problema se pide un rescate a organizaciones internacionales como el FMI o el BCE,que exigirán medidas (cuando no intervienen directamente el país) para garantizar el pago de la nueva deuda contraída, imponiendo recortes duros que carguen con el peso del desfalco en las clases medias y bajas, obligando a llevar a cabo privatizaciones e incluso cambiando la Constitución si es necesario.
Por último, una vez el político termina su mandato, se incorpora como consultor de empresas o bancos que se beneficiaron. Muchos de los altos directivos de bancos como JP Morgan, Goldman Sachs, Lehman Brothers o la energética British Petroleum, Endesa y Red Eléctrica terminan trabajando en los diferentes gobiernos y viceversa.
Cómo roban los bancos: Victoria Grant
La privatización de la sanidad
Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 4 de febrero de 2013
Este artículo muestra la enorme ineficiencia económica y falta de sensibilidad al usuario del sistema sanitario privado de Estados Unidos.
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Pensiones y deuda pública
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 31 de enero de 2013
Este artículo señala que, en contra de lo que están sosteniendo los economistas neoliberales, las pensiones públicas no están contribuyendo ni al déficit ni a la deuda pública españolas. Antes al contrario, están invirtiendo en la deuda pública en unos porcentajes, por cierto, alarmantes, pues condicionan la viabilidad de las futuras pensiones al pago de la deuda pública que puede ser cuestionable.
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Teorías económicas sobre la crisis
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 4 de enero de 2013
Este artículo critica las teorías que dominan el pensamiento económico hegemónico existente en los países de desarrollo económico avanzado.
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La revolución de los ricos
Artículo publicado por José María Mella ( Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del colectivo econoNuestra) en publico.es, 3 de enero de 2013
Acaba de llegar a mis manos un libro recientemente publicado, que tiene el mismo título que adopta este artículo, como obsequio de mi colega el profesor Santos Ruesga, cuyos autores Carlos Tello y Jorge Ibarra son docentes de la Universidad Nacional Autónoma de México. Debo decir que el libro, ya desde sus primeras páginas, sorprende por la claridad de análisis y recuerda el siempre afortunado aforismo de nuestro gran Baltasar Gracián: “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Breve y bueno, porque logra demostrar que el neoliberalismo es la ideología que mejor defiende los intereses de los ricos.
Tres son las dimensiones tratadas, de gran relevancia a día de hoy, que interesa destacar aquí: los antecedentes de la crisis económica actual, los rasgos básicos de la doctrina neoliberal y el crecimiento/la redistribución de la renta.
Los antecedentes de la llamada “gran recesión” presente hunden sus raíces en la ruptura del contrato social (seguridad, estabilidad y equidad) vigente en el mundo occidental desde la segunda posguerra hasta comienzos de los setenta del pasado siglo (durante la “Edad de Oro del Capitalismo”) y la aplicación del principio de menos Estado y más Mercado/menos estructuras colectivas y más individualismo, impuesto por los gobiernos de Thatcher y Reagan en los ochenta.
Antecedentes a los que hay que añadir el desmantelamiento del Estado de Bienestar y la privatización de los servicios públicos, la precarización del empleo y el abandono de la protección social redistributiva y, por último pero no menos importante, la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética como contrapeso e inicio de la pertenencia del mundo al capitalismo neoliberal.
La doctrina neoliberal descansa en los supuestos de la escuela económica neoclásica, de los monetaristas y los teóricos de las expectativas racionales. La escuela neoclásica establece que los mercados se auto-regulan de manera eficiente y la economía tiende al equilibrio estable de pleno empleo con flexibilidad de precios y salarios. Los monetaristas consideran el control de la oferta de dinero como instrumento fundamental para contener la inflación. Y los teóricos de las expectativas racionales creen que los agentes económicos son capaces de conocer y anticiparse a las consecuencias futuras de las decisiones actuales en economía. Los neoliberales suponen, además, que la reducción del gasto público (“austeridad”) y los impuestos sobre la producción/la renta y los beneficios (pero aumentándolos sobre el consumo) son condiciones para el crecimiento.
Estos supuestos chocan con la realidad de que los mercados no son siempre eficientes ni de pleno empleo ni flexibles, ni que la inflación no depende sólo de la cantidad de dinero, ni que las predicciones futuras no son independientes de la incertidumbre ni que los agentes no tienen todos la misma información (aparte de ser incompleta e imperfecta), ni tienen en cuenta que la inversión pública estimula a la economía ni que se reducción (así como la disminución de impuestos a los ricos y el aumento de los mismos a la mayoría de la población) la deprime.
Estas ideas son las dominantes en la mayoría de los gobiernos, la academia, las fundaciones, los centros de pensamiento (“think tanks”) (patrocinados por los lobbies económico-financieros) y los medios de comunicación; aunque no soporten la prueba de la práctica y la evidencia empírica. Pero predominan porque entre riqueza y poder hay una estrecha relación en virtud de la cual aquélla sirve para influir y acceder a éste, y viceversa, el poder sirve para buscar y acumular rentas y enriquecerse por parte de quienes lo detentan.
En efecto, el resultado de la aplicación de esta doctrina bajo el “régimen neoliberal” (1973-hasta la actualidad) en comparación con la de las ideas del keynesianismo (intervención del gobierno en la economía, mediante la política fiscal, para impulsar la demanda de consumo e inversión) en la “edad de oro del capitalismo” (1950-1973) es concluyente: menos crecimiento, más desempleo, más recesiones, más convulsiones financieras, mayor concentración de la riqueza, menor bienestar y mayor desigualdad social en la distribución de la renta.
No hay duda que, como figura en el encabezamiento de la referida obra, las declaraciones del norteamericano Warren Buffet al The New York Times (26/11/2006), una de las personas más ricas del mundo, son tan certeras como cínicas “Desde luego que hay una guerra de clases, pero es mi clase, la clase rica, la que la está haciendo y estamos ganando”.
En suma, es cierto que la revolución de los ricos está venciendo, pero no convenciendo; ni las mayorías sociales ni la buena marcha de la economía lo permitirá. “Las empresas-y los gobiernos y los ciudadanos, añadiría yo- deben adoptar la idea de que una sociedad más justa e igualitaria es buena para todos, porque crea estabilidad y un mercado interno más grande…” (Krugman). Pero para esto-hoy como siempre- se necesitan nuevas ideas que se enfrenten a las viejas, organización, liderazgo y lucha.
Otro regalo del gobierno a la banca
El gobierno elimina el impuesto sobre la banca que aplican Extremadura, Andalucía y Canarias para evitar que otras autonomías implanten este tributo
http://economia.elpais.com/economia/2012/11/30/actualidad/1354274004_006381.html

